Relaciones

Ella se ata el pelo y deja su cuello al aire y es hermosa. Y también su cintura. Me gusta levantar apenas su remera y acariciarla en el límite entre el pantalón y la cintura, y rozar mi nariz ahí, oler su piel. Sentir como respira. O sus hombros, acercarme a sus hombros. El secreto de su perfección está en la forma en que une cada una de sus partes.

No se si tiene que ver con la postmodernidad, o donde carajo estamos ahora. Pero empiezo a sentir que en esta época la esencia de la cosas empieza a dejar de estar en las cosas, y pasa a estar en la relación entre ellas. En como se unen. En su posición dentro de una estructura, dentro de una red, y en la forma en que se articulan esas relaciones. En las conexiones mismas, en la unión. La Cosa se define por su relación con las demás cosas. 

Por eso es que Ella está siempre un paso adelante. Es el ahora y el después. Parte de su encanto está en la forma en que se relaciona con su entorno. Tiene la inteligencia como para saber cuándo formar parte de él o cuando apartarse. Aprovecharlo o cuestionarlo. 

Y así sabe llevar nuestra relación. Eso que se forma entre nosotros, que es más que ella y más que yo. El espacio que nos une, pero que a la vez nos separa, y que nos excede, que tiene vida propia, y que no es nada fácil de llevar. Ella lo sabe cuestionar y enfrentar. 
Sabe llevarlo hacia adelante.