La oficialización del sacrilegio

Y la sociedad moderna suma otra falta de respeto al sentido común, otro atropello a la razón.

En mi época, en las reuniones o cumpleaños, mezclar los snacks era merecimiento de excomulgación. La regla era implícita pero clara: Los snacks no pueden compartir potecito. Si quedan pocos palitos y pocos maníses, no se mezclan para ahorrar lugar y poner más chizitos en el potecito restante, por ejemplo. No. Esperas a que se terminen o los palitos o los manies (si, es maníes o manises, es indistinto) y, si querés, a ese potecito lo llenas de otra cosa (si eran chizitos, pegale una enjuagada porque dejan migas).

La idea primigenia de los snacks es que sea algo que podes agarrar sin mirar, comer. y saber lo que vas a comer. Su sentido y existencia se basa en su practicidad y su predictibilidad. Es como los pochoclos, pero mejor aplicado, porque las bolsas de pochoclos pedorros a veces vienen con algunos duritos o con semillas, que uno tiene que andar evitando, valiéndose de un tacto casi dactilográfico (por eso los ciegos, aunque su escases en los cines sea proverbial, son tan buenos comiendo pochoclo).

En fin, a lo que voy es que ahora parece que venden paquetes de snacks mezclados. Si, así como lo escuchan. Oficializaron el sacrilegio. Una vez más, el sistema absorbe y hacer permisibles actitudes antes canallescas. "Ahora ya no tenés que elegir" reza el slogan, a modo de justificación, tratando de lavar las culpas de los publicistas. ¿No tener que elegir? ¿Eso es lo que enseñamos a las generaciones venideras? Aprender a elegir es madurar. El niño tienen que empezar a lidiar con los pequeños dilemas de la vida, aunque más no sea con estas cosas, a prima facie, nimias. Tiene que elegir si quiere papas fritas o chizitos. Subirse al caballo o al autito en la calesita. Si ver Pokemon o los Power Rangers. La vida o la muerte.

La estrategia que ésta marca aplica (no la voy a nombrar quizás para no promover la publicidad, o quizás porque no la recuerdo) es desdeñable y el gobierno, fiel a mantener las tradiciones y las buenas costumbres vernáculas como viene haciendo, debería tomar cartas en el asunto.

Perdón, no me gusta politizar el blog, pero algunas cosas me sacan.