Soneto al hueco del culo

De Arthur Rimbaud y Paul Verlaine.

Oscuro y fruncido como un clavel violeta,

él respira, humildemente agachado entre el musgo
húmedo todavía de amor que sigue la fuga suave
de las nalgas blancas hasta el corazón de su repulgo.

Filamentos parecidos a lágrimas de leche
han llorado bajo el viento cruel que los rechaza
a través de pequeños coágulos de marga rojiza
para irse a perder donde las pendiente los llamaba.

Mi sueño se abocó a menuda a su ventosa;
mi alma, del coito material celosa,
hizo allí su lagrimal salvaje y su nido de sollozos.

Es la oliva desfallecida y la flauta mimosa,
es el tubo por el que desciende la celeste peladilla,
Canaán femenino en las humedades cercadas.