El tren solo

Recorrer la ciudad a diario nos dota de un imaginario mucho mas variado de sensaciones a digerir durante el día. 
Hoy en la estación de Barrancas estaba esperando el tren que venia demorado(1). Y entre tren y tren de los de en frente, pasó una locomotora sola, vieja, de las amarillas. Venia despaciiiito, tirando bocinazos decadentes, de esos que terminan para abajo. Ni paró la pobrecita, siguió de largo. Seguro pensó "¿Para qué? si total nadie se va a querer subir a una locomotora vieja y descuidada como yo". Ni los vagones la querían, que todos sabemos cuanto necesitan los vagones a la locomotora.
Fue la imagen decadente del día. 
Eso, y la cola para subir al 44.

(1) Como los ovispos, que van de morado.