El amor como un conjunto de subjetividades

Uno crece todo el tiempo. Y cambia. No soy el mismo que hace 5 años, ni que hace dos segundos. La madurez es una evolución, y nos hace sentir mejor. Crecen los sentidos, madura el cuerpo, la percepción del mundo. Y estamos bien, plenos, nos enorgullecemos de nuestra madurez. 
Hasta que aparece Ella. Y todo se resignifica. 

¿Ella esta hecha para mis sentidos o mis sentidos fueron hechos para ella? No se, es como que redefine al mundo. No sabia lo que era el aroma hasta que no la olí, no sabia lo que era lo bello hasta que la vi, no sabia lo que significaba el amor hasta que no la oí decirme “te amo”, no sabia lo que era la suavidad hasta que no al acaricié, no sabia lo que era el sabor hasta que no la besé, por ejemplo. Pero no solo transforma lo tangible, sino lo vivido. A lo que ya/todavia no existe. Al tiempo. De repente se revoluciona el presente, porque ella está, pero tambien el pasado donde no estuvo, y ni hablar del futuro, en donde siempre va a estar. 

Se crea, asi, como quien no quiere la cosa, un mundo maravilloso, entre los dos. El espacio que hay entre los dos, que nos incluye, es lo que nos significa. SOMOS nosotros. Como una unión de subjetividades. Como una individualidad de a dos. Es como la reminiscencia de la querencia, su huella, es la forma de manifestarse, la materialización de ese amor que termina conformando el espacio donde se da nuestra creación. Un espacio donde no pusimos nada, pero esta lleno de cosas.
Ese espacio, de repente, se transforma en un mundo nuevo. Es nuestra obra.