Los límites de la Interfaz

Siempre me llamó la atención la anégdota que dice que, como Van Gogh vio que en su autoretrato no le salia dibujarse la oreja, se la cortó. O sea, empecinado con la perfección de su obra, modificó el modelo sin importar el dolor que esto le inflingía (coincidamos en lo que debe doler que te corten la oreja). Le da prioridad al retrato antes que al modelo, a la obra antes que a lo real. El sufrimiento que le provoca su obra imperfecta, es nada comparado a un leve e infimo dolor fisico. Del cual, al fin y al cabo, te curás.

La diferencia entre lo real y lo que no lo es (no me atrevería a decir qué NO es real) es cada vez menor. No solo por un crecimiento tecnológico, donde los sentidos, la presencia y la materia estan cada vez mas interfaceados, llenos de prótesis una sobre otra; sino desde lo filosófico / artístico; desde donde comienzan a cuestionarse (¿desde dónde sino?) los estándares de las concepciones de la realidad. Cada vez importa menos si algo es real o no, importa menos la causa que la consecuencia. Cada vez estamos mas cerca de la pura interfaz. No me importa de que este hecha la hamburguesa; si esta rica, la disfruto.

Lo unico indicutiblemente real sigue siendo el sexo. Ya nisiquiera el amor puro y los sentimientos. El sexo, el cuerpo, la carne. Lo más instintivo y primitivo. El placer de la procreación amorosa. Me gusta pensar que nunca vamos a poder mediar eso, que la protesis sexual es inconcebible. Que el vicio de la interfaz tiene un límite.