Un acercamiento a lo bello

La belleza debería tender hacia lo puro. Prometeo nos ha enseñado que nada que haga el hombre igualará a la obra de Diós. Es por eso que algo para ser bello, tiene que tener algo de natural, de inmaculado, simular divinidad. Tiene también que ver con la sinceridad, con una simpleza que ayude a una plenitud armónica. Tender a una homogeneidad tal, que haga impensado el distanciamiento de las partes. Una unidad que no podria ser concebida de otra manera, donde la forma y el contenido se complementan en un entero perfecto. Pero no tiene que ver tanto con la perfección de las partes, sino con la perfección de la forma en que se unen esas partes. Con el íntimo pertenecimiento de cada una de ellas para con la otra. Lo bello tiene más que ver con lo individual, que con lo perfecto. 
No te quiero porque sos perfecta, te quiero porque sos única. Te quiero porque sos Vos.