Horizontes

Lo que más me gusta del campo son los horizontes. Los ves, están ahí, lejos, por definición inalcanzables, pero están, los ves. Eso tiene de lindo el mar también, La idea de inmensidad. Pero la sensación es diferente. El campo lo caminas, en cambio el mar hace mas corpórea esta inalcanzabilidad. No te vas a nadar hasta el horizonte. O si, pero te vas a morir en el intento. 

Igual si puedo elegir me quedo con las montañas. Tienen como una inmensidad tremenda, para arriba, imponente, añeja. Parecen eternas. Eternas Y gigantes. Zarpado. Además son duras, piedras duras, inquebrantables, y todas llenas de más piedra toda amontonada y apretada. Estaría re bueno ser montaña. Además te subís y es como que ves mas horizontes. Lo que antes era tu horizonte ahora esta en el medio, camino a otro. 

Todos los lugares son horizontes. El espacio esta compuesto por muchisimos horizontes pegados uno atrás de otro. Si te subís arriba de una montaña ves bocha de horizontes. Hasta que pegas la vuelta y te ves a vos mismo. Una montaña tan alta que te ves a vos mismo del otro lado, de espaldas, mirando el horizonte que está donde estás; y en vez de encontrar la verdad suprema y final, la respuesta a todas las preguntas, el sentido de la vida que pensaste que estaría en ese lugar donde querías llegar; miras y pensás: Que buen culo que tengo.
Todos estamos en un horizonte.
 
(el título horizontes ya suena medio poético. Es una palabra que invita a la metáfora. Nada que tenga de titulo "horizontes" puede no ser reflexivo. La proxima escribo algo en serio.)