Obra y deseo (un errado acercamiento)

El otro día en un recital me llamó la atención (hacia mucho que no iba a uno) la forma en que la gente filmaba y sacaba fotos todo el tiempo. El publico desde atrás se veía como un mar de pantallitas prendidas. También hay un comportamiento parecido cuando uno se va de vacaciones, o cuando se junta con amigos. Las fotos son indispensables para hacer valer el momento. 
Esto me provoca dos reflexiones, una mucho mas interesante que la otra. 

La primera es la necesidad de encuadre. ¿Será que las personas, ahora que tienen la posibilidad de encuadrar, lo hacen todo el tiempo? ¿Será el placer de poder buscar un punto de vista propio? ¿Encontrar y sacar a la luz la particularidad de nuestra mirada, para de esta forma tratar de conocernos a nosotros mismos? Encuadro, y de esa manera descubro mi vista. Puedo ver y registrar, no solo lo que veo, sino como miro. Veo como veo, y de esa manera me conozco un poco más. 

La segunda es menos utópica. La gente registra porque necesita mostrar lo que hace. Publicarlo. Estamos configurados por la mirada de los demás a tal nivel, que no es que lo tenemos que mostrar para que vean lo bien que la pasamos, sino que necesitamos que el otro lo vea para completar nuestro disfrute. No alcanza con ir de vacaciones: si el resto no se entera que fuimos, no cuenta. Estamos tan alienados con nosotros mismos, tan inmiscuidos ocupando ese lugar que el Otro nos da, que perdemos noción de nuestros propios anhelos. Tenemos que cumplir con las expectativas ajenas. El deseo de los demás se transforma en el propio. 

Definitivamente la segunda explicación suena mas razonable. Pero, de todas formas, dejando de lado todo aspecto critico que pueda llegar a denotarse del párrafo anterior, liguemos estas dos ideas para llegar a una conclusión: La obra nunca esta terminada en tanto y en cuanto no tenga un espectador. Un espectador que termina sabiendo de nosotros mismos más que nosotros mismos, puesto que la obra es mucho mas sincera que el artista. Así que si nos queremos dar a conocer, la mejor forma es mostrar lo que hacemos. El artista esta configurado por la mirada de los demás, pero mediado por su obra. Publiquemos, mostremos al mundo nuestras inquietudes, nuestras reflexiones. Conozcamos nuestro deseo a partir de la sinceridad de nuestra mirada, puesto que es el deseo, todo aquello que creamos, lo que nos hacer ser los que somos. Uno es más su subjetividad, que cualquier otra cosa. Pero su subjetividad fijada en la mirada del otro. El artista que no tiene obra, deja de ser particular. 
Somos lo que hacemos.