Che, Sócrates

- Che Sócrates, - dijo el discípulo - sabes que estoy medio al horno. Amo a mi mujer, pero tambien amo a mi amante. Cada una me da lo que a la otra le falta. ¿Con cuál debo quedarme?
- Elijas a la que elijas, - respondío el Maestro - te arrepentirás.
Dado que el amor es una propiedad que requiere exclusividad(1), Dolina interpreta esta respuesta como una invitación a la mentira. Una mentira que dejaría las cosas como están. Que mantiene el Status Quo. Y quizas tenga razon. Ojalá el discípulo pudiera elegir amar a alguna de las dos, y ya.

Pero el amor no es una cuestion de fe. O ideológica. Primero porque no existe por si mismo, es siempre una relacion entre dos cosas. Se ama a alguien o a algo, no se ama asi, al todo, al amor. No hay amor sin alguien a quien amar.
Y segundo porque no se puede decidir, es simplemente ineludible. Te cae y te revienta la cabeza. Te sacude todos los axiomas y las ideas que tenias. Te deja gagá, te cuestiona hasta las certezas mas basicas que dabas por sentadas y superadas. Redefine conceptos que pensaste que ya habias resuelto. Te devuelve a terapia.

Es algo parecido a una patada en los huevos. Indisimulable.

Y a veces es una boludez eh, una nimia combinacion de contracciones de minúsculos musculitos faciales que pueden hacer que todo el resto de las cosas, que la humanidad se pase por las bolas años de filosofía y ciencia, y que se de cuenta que la respuesta es... una sonrisa, nada más.

El amor es la última verdad. Y la verdad genera cosas, consecuencias. El amor es cambio, es movimiento.


(1) Lo planteamos como un axioma porque creemos que no necesita justificación. Esto es asi, esta comprobado empíricamente. Sino no seria amor, seria alguna otra salida facilista que bleh... asi cualquiera es feliz. No se trata de ser feliz, se trata de amar y ser amado.