El pis es psicosomático

Tengamos en cuenta el hecho de que, cuando nos estamos meando mucho, las ganas van creciendo a medida que nos acercamos al inodoro. Y sea cual sea la distancia a la cual nos encontramos del mismo, siempre vamos a llegar justo. Es como si no hubiéramos podido aguantar ni un segundo mas, como si el instante en que desabrochamos la bragueta fuera solamente ese, el ideal. Y entonces sentimos la sagrada satisfacción del deber cumplido, y esbozamos una leve sonrisa, cual Ethan Hunt desarmando una bomba en el ultimo segundo antes de la catástrofe. La vida tendrá un nuevo sentido al salir de ese baño.

Bueno, a lo que iba es que, teniendo en cuenta esto, las ganas de hacer pis deberían ser controlables, es mas psicológico que otra cosa. El tiempo que aguantamos va a ser proporcional, entonces, no a la distancia del inodoro, sino a la noción que tenemos nosotros de la distancia del inodoro, o a donde creemos que el inodoro está. Nuestro cerebro creará inconscientemente un recorrido cual GPS, supongamos desde la parada del colectivo hasta el baño de nuestra casa, e irá regulando a la perfección(1) las ganas y la fuerza con que el pis tenderá a liberarse al mundo exterior.

El pis es, entonces, señoras y señores, psicosomático(2).

(1) Estimo que de forma exponencial, debería estudiar un poco mas a fondo los casos para compartir numeros mas específicos
(2) Me contuve de hacer el chiste de piscosomático, por razones obvias. Y porque suena mas apisco que a pis. Y porque los chilenos toman pisco.