Una reflexión, un poco errática y contradictoria, sobre la incompletitud del amor

La etapa de seducción, secuencia de incompletitudes y distancias si las hay, solo puede definirse como risueña cuando se la mira para atrás, anecdóticamente, fumándose un pucho después de un polvo. Como una montaña rusa, la seducción sólo es agradable si se sale sano y salvo de ella. Si termina con la salvación de esas distancias.
Es entonces cuando entendemos que el amor potencial es algo disfrutable. Y que el hecho de que sea potencial, es casi lo único que lo hace interesante.

Si un amor no es potencial, no es nada. Cuando un amor pierde toda posibilidad de existir, pierde su capacidad de disfrute, y muere. Pero cuando un amor que ya existe, pierde toda posibilidad de ser algo más, también. El amor nunca se concreta definitivamente, no funciona de esa manera, su auge no puede durar mas que un orgasmo. Nunca se llega al objetivo. El camino para la concreción del amor, ES el amor.

Por eso suele decirse que los mejores amores son los amores incompletos: porque pueden haber sido los mejores de todos. Entre la infinitud de posibilidades que hubieran podido ser, están las mas lindas de todas, y eso ya es algo.

Caemos en la tentación de concluir, entonces, que ya que todo amor es potencial, da lo mismo un amor que no se concreta que un amor que se ha concretado, si al fin y al cabo tampoco se concreta.
No se hagan los giles. Somos todos filósofos hasta que vamos a los bifes.
No hay nada como ponerla.