Travesía y algunas consecuencias

Finalmente cumplí mi promesa: fui caminando desde Puente Saavedra hasta el Obelisco. Y debo decir que la Ciudad de Buenos Aires no es tan grande como parece. Habré tardado un poco mas de un par de horas, y hasta el Botánico está todo bien. Lindo día, mucho verde, se disfruta la belleza de la urbe (no asi de ubre). Después de EScalabrini Ortiz ya empecé a quejarme por un leve dolor en las piernas, mas precisamente en la parte trasera de los gemelos. Y la subidita después de Pueyrredón te mata, sumado a que hay veredas mas chicas, mayor densidad de gente y de hippies con alfombritas llenas de boludeces que no te dejan caminar. Y llegando a la 9 de Julio ya no pensás, caminas como por acto reflejo, como flotando. Así, llegué al gran monumento fálico, me compré el Olé, lo leí comiendo un supercombo en el Buguer que da al Obelisco (al lado de la ventana, como para disfrutar del logro obtenido), y volví en subte.
A la noche las gambas me mataban. Pagué el precio de tener menos estado que el país Vasco, y para colmo hacia semanas que no me esforzaba físicamente porque vengo de recuperarme de una lesión de tobillo de la cual en realidad todavía no me recuperé. Eso (ayer), sumado a que hoy fui imprudentemente a jugar al futbol, hace que en este momento quisiera cortarme las piernas, meterlas en el freezer y volvérmelas a poner otro día.
Para tratar de solucionar estos dolores ("Remedios-Dolores, Dolores-Remedios"), me di un baño de inmersión. Hacia mucho que no me daba un baño de inmersión. Asique elegí un disco (tarde mas en elegirlo que en bañarme) y mi vieja me dió unos corazoncitos medio balas para tirar en la bañadera(1), con un aceite que no se bien que hace. Fue bastante relajante, y además salí un poco mas refaloso(2) que de costumbre.
Pero bueno, mañana llamaré al kinesiólogo. Por lo pronto disfruto de esa leve satisfacción que otorga el deber cumplido, asique promesa saldada, con intereses y todo. Ya estamos pensando en alguna otra petición divina, y buscando alguna otra cosa para prometer que, en lo posible, no atente contra mi salud. Un mes de dieta no seria una mala idea.

(1) Al principio dude pq eran demasiado pequeños, tenia miedo de meterme en la bañadera y perderlos de vista, y que aparezcan mañana en la oficina saliendo por la botamanga del pantalón, por ejemplo. No seria bien visto. Igual lo copado era que tenias que remojarlos y después estrujarlos para que salga el aceitecito. Es una linda y metafórica sensación exprimir un corazoncito de plastico.
(2) "Refaloso" es "Resbaloso" mal pronunciado, y no la afirmacion de un falo. Malpensadas.