Retroalimentacion y una consecuente excreción repentina

Yo sabia que algún día iba a tener ganas de volver a escribir algo acá. Y tambien sabia que justo en ese momento no iba a tener nada para decir, y que iba a terminar escribiendo sobre el hecho de no tener nada para decir.
Una buena salida ante la falta de ideas es la retroalimentación, el metalenguaje, usar la cosa para reflexionar acerca de la cosa misma. O estancarse y engordar el posteo con descripciones redundantes e insípidas, diciendo lo primero que se viene a la mente, expulsando palabras como si fueran excreciones, sentado al frente de la computadora con la panza llena de pizza de muzzarella y fainá, rezando a los santos de la digestión para que hagan su trabajo de una fuckin vez por todas.
Uh, ahí están.
Otro día seguimos.