Es una señal

El enamorado reconoce señales donde no las hay. Cualquier cosa que haga la Mujer Amada será para llamarnos la atención a nosotros y a nadie mas que nosotros. Cualquier gesto, cualquier decisión, cualquier canción que suba al Facebook será dedicada hacia su pretendiente predilecto: nosotros. Y si es algo negativo, “já! pobre del gil que le esté aceitando los patines”, pensaremos. Cuando en realidad, admitámoslo amigos, no queremos ver que nuestra existencia en el universo subjetivo de esa chica es casi efímera, y que los subnicks que pone en el msn están dedicados a otro señor, seguramente mucho mas fachero, varonil, gracioso y exitoso que nosotros.

Algo parecido sucede(1), quizás, con la humanidad, masomenos justificadamente enamorada de la madre naturaleza (dejaremos de lado hacer algún chiste con una analogía edípica, por pereza nomás). Si hay un terremoto, es una señal. Si se desprende un iceberg, es el calentamiento global. Si cae granizo del tamaño de un coco, es culpa nuestra y estamos al horno y en dos años nos morimos todos. Ahora, me pregunto yo… ¿porqué carajo creemos que la naturaleza nos está hablando a nosotros? ¿Quién puede garantizar que ella es perfecta y debe tener un equilibrio? ¿Cómo sabemos que está de nuestro lado? ¿Qué pasa si todo nuestro sistema natural, si la vida misma esta basada en una ecuación caótica y azarosa donde la autodestrucción es, y siempre fue, la única salida; y el fin (en cuanto motivo) de la humanidad no es otro que luchar contra ese destino?.
Que se yo(2).

(1) El inciso “algo parecido sucede” fue muchísimas utilizado en este blog con austerísimos resultados: una metáfora sin sentido, una analogía demasiado lejana. Sumemos una más a la lista.
(2) Establecer “que se yo” como frase conclusiva de una reflexión es algo bastante decepcionante, pero ahora que lo pienso todos mis posteos deberían terminar de la misma manera.