Manotazo de ahogado

Y de repente das un último manotazo de ahogado (uno más), pero tus dedos apenas rozan los de ella, que podrían haber estado un poco mas extendidos. La imagen de la superficie se nubla. No podes respirar. Te quedas quieto para calmar las aguas, y aunque sea poder verla por última vez, pero ya no se reconoce la silueta. Empezás a dudar de si alguna vez fue ella, si realmente existió. Entonces te dejas caer, y te hundis.
Dejas esas ultimas fuerzas que todavía te quedaban para otra batalla, simplemente para no molestarla, dejarla tranquila… pensando que la proxima vez va a ser diferente. Pero en el fondo (del mar) sabes que las decisiones sólo cambian en las películas (esas que más odias); y que lo más probable es que Ella ni siquiera lea esto.