Virtudes de la subjetividad copulativa (y un comentario)

Hay un instinto de supervivencia que es innato en el ser humano, y tiene que ver con la selección de la pareja copulativa. El hecho de que el enamoramiento sea por definición subjetivo, es fundamental para la perduración de la raza: si a todos nos gustara la misma mina, la más linda, a la larga el ser humano se extinguiría. Por eso es que cada uno tiene su propia mujer hermosa, que va a ser definitivamente la más bella de todas.

Personalmente, me doy cuenta de este comportamiento innato de supervivencia se manifiesta en varias de mis actitudes, y creo que esto se da en la mayoría de las personas. Aunque siempre fui catalogado como exquisito (definitivamente suerte, o la ley del embudo, nunca podré explicarlo); cuando entro a una fiesta o algún lugar de mucha gente, y ficho así a primera vista algún objetivo para entretenerme durante la noche, suelo esquivarle a la mina que llama más la atención, generalmente superescotada, con unas gambas tan largas que llegan hasta el piso y rodeada de buitres carroñeros; para centrarme en alguna aledaña, de perfil mas bajo, menos ostentosa pero no por eso menos hermosa. Una belleza más tímida y humilde(1). Así, termino enamorándome (pero sinceramente, no por descarte, ese es el punto) no de la más superlinda, sino de otra, estadísticamente menos solicitada(2).


(1) Sabia la mujer que es consciente de su poder, y aún asi no abusa de él.
(2) Sin embargo me permito el lugar de la duda y un amague de refutación, y ahora que lo pienso esta acotación vendría a tirar por tierra toda mi teoría, ya todo esto que esto cambia si, por alguna de esas confabulaciones cósmicas, la mas superlinda me da bola. Ahí si, a buitrear con la bandada.