Zona Erógena

Hoy quisiera hacer mención de un accidente arquitectónico que me llama especialmente la atención. Los que vivan en Zona Norte seguramente sabrán mejor de lo que estoy hablando. Se trata de una especie de loma que se encuentra sobre la Autopista Ing. Pascual Palazzo (1), mas conocida como Panamericana, justo en la entrada de Acceso Norte, viniendo desde Gral. Paz del lado de Cabildo.

Dicha lomada, si se toma con cierta velocidad (ni demasiada, ni muy poca, Aristóteles diría “un termino medio que lleve a la virtud absoluta”), provoca una situación de ascenso y descenso repentinos que generan en el cuerpo una especie de fuerza orgásmica, casi sobrenatural, que recorre los mas íntimos nervios sensoriales, desde el cerebro hasta el Punto G (2). Por eso es que los que la conocemos, la llamamos Zona Erógena; y no porque provoque sensaciones estimulantes a la autopista (dichoso el árbol que es apenas sensitivo), sino porque las provoca en las afortunadas personas que transitan por ella.


Este es un accidente único en la geografía mundial. Algunos dicen que es una especie de triangulo de las bermudas sexual, donde alienígenas ninfómanas aterrizaron en la década del 70 dejando impregnada su energía estimulante. Otros dicen que es el capricho de un arquitecto fetichista, que todavía hoy la recorre disfrutándola anónimamente una y otra vez. La verdad es que esta ahí, a disposición de todos y cada uno de nosotros, y es una experiencia que ninguno debería dejar pasar (3).
Cuando hay hambre no hay pan duro.


(1) Nada que ver con Enrico Palazzo.
(2) Llamado así por su descubridor, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, el Punto G es una zona de la vagina que, al ser estimulada, proporciona un orgasmo más satisfactorio y vigoroso. En los hombres suele relacionárselo con la zona próstatica. Si bien ah sido muy cuestionado, ya que ni él ni los expertos lo han verificado por medios objetivos, sus métodos de investigación serán interesantes temas a tratar, quizás, en un futuro posteo.
(3) Eyaculadores precoses: abstenerse (o bien tomar las precauciones higiénicas necesarias).