Cumbia Cubista

Hoy descubriremos como una de las manifestaciones culturales mas populares de la actualidad en nuestro país, la cumbia, tan renegada y despreciada por los ilustrados musicales; es en realidad una disimulada declaración neovanguardista.

Sabemos que una de las vanguardias mas influyentes de la primera mitad del s. XX fue el cubismo. Mucho más conocida por sus pintores (Picasso, Braque) que por sus poetas (Apollinaire el más conocido), terminó de romper la convención renacentista de la perspectiva, multiplicando los puntos de vistas en un plano y con formas marcadamente geométricas, cagándose (a veces literalmente) en la idea del arte como representación de realidad.
Asi también, el poema cubista sobrepone lo visual a lo auditivo, buscando formas con las tipografías, uniendo imágenes y conceptos al azar (los llamados Caligramas).

Caligrama de Apollinaire

En el Manifiesto Cubista, Apollinaire expone algunas exhortaciones sobre reglas que debe seguir el poeta. Habla por ejemplo de usar "palabras en libertad", de la "invención de palabras"; la "destrucción"; "supresión de la sintaxis, de la armonía tipográfica, de los tiempos y personas de los verbos, de la forma teatral, del sublime artista, del verso y de la estrofa".

Analicemos ahora la obra “Se te ve la tanga” del grupo Damas Gratis, una canción ya integrada al imaginario popular.

Tu bailas de minifalda
que risa que te da
porque se te ve la tanga
y no puedes esperar
que te lleven de la mano,
que te inviten a un hotel,
no lo haces por dinero
sólo lo haces por placer

Lauraaaa
siempre cuando bailas se te sube la tanga
y de lo rápida que sos
vos te sacas tu tanga
vos te sacas la bombachita
y le das para bajo
pa bajo
pa bajo
pa bajo
y pa bajo
y le das para tras
pa delante y pa tras
pa delante y pa tras
pa delante y pa tras
para delante y para atras

Tangaaaaa

Lo primero que salta a la vista, a la luz de lo anticipado anteriormente, es la forma, lo visual, esa silueta de mujer exuberante en minifalda, puesta por encima de lo auditivo (basta con escuchar la canción para darse cuenta). Y, basándonos en lo expuesto por el poeta Francés, vemos como también respeta otras leyes cubistas, como la de la libertad e invención de las palabras y la supresión de la sintaxis (repetir “pa bajo” tantas veces es casi tan arbitrario como fastidioso); de los tiempos y personas (el tema comienza en un español neutro y termina con argentinismos barriales que rozan el villerismo); así como la abolición del verso y de la estrofa; y llevando al extremo la derogación, hasta casi el desprecio, por el “sublime artista”.

En fin, otro caso más de genialidades despreciadas sólo por ser victimas de la aceptación popular. Millones de moscas no pueden equivocarse.