Deus ex machina

En vísperas del tedio y la desesperación. Es tarde. Me encuentro sentado frente a una pantalla en blanco, con el cursor titilando, pidiendo a gritos ser caracteres. La inspiracion se ausenta. Las ideas se amontonan, se chocan entre si, se pelean por salir. Terminan golpeadas, maltrechas, inútiles.
De repente, un ángel disfrazado de Madre abre la puerta, dejando entrar un destello de luz enceguecedor, pero divino y celestial, y pronuncia las palabras mágicas... ¿Querés chocolate?

Nada será igual a partir de ese momento.