Una teoria sobre las atracciones

Obviemos burocracias y salteemos introducciones. Al grano: estadísticamente, son muchos más los hombres que se incentivan con la idea de dos mujeres pasionalmente unidas, que las mujeres con dos hombres. Claro que siempre salta la wacha rebelde loca feminista, que no le gusta que la dejen afuera de ningún lado, que es capaz de ponerse unos botines y unos cortos para jugar un picadito con tal de demostrar igualdad, con “eh, a mi me gusta ver dos tipos comiéndose eh!”, pero, por lo menos dentro de una humilde investigación, no son la mayoría. Gracias a Dios.

Y tengo una teoría que intenta explicarlo, la cual expongo no con la idea de verdad inequívoca, sino mas que nada invitando al debate.
Ya hemos conversado aquí como la seducción es un carácter propio de la mujer, y es sabido que sus artilugios para llevarla a cabo son, entre otros, la belleza y la sensualidad. Un beso, una caricia, una lamida (si se me permite la expresión), son extremadamente sugestivos y erotizantes, pero es la mujer la que tiene la delicadeza capaz de formarlos de esa manera, de dotarlos de magia. El hombre, por naturaleza, no es sensual, no debe seducir. El hombre sensual es puto(1).

Entonces, partiendo de la premisa original, la bipolar, en la cual a los hombres los atrae lo femenino y la las mujeres lo masculino, podemos afirmar que dos mujeres juntas siguen siendo femeninas, incluso pueden potenciar su femeneidad, mientras que dos hombres juntos pierden masculinidad.
Luego, dos mujeres juntas pueden(2) seguir siendo sugestivas para los hombres, mientras que dos hombres juntos pierden atractivo hacia las mujeres.

Igual, me veo obligado a comentar, que esta clara diferenciación ya esta quedando anticuada, fuera de moda. Con la sobredimensión que ocupa la imagen en la cultura de hoy, las diferencias se están achicando. Algún día los invitare al living de mi casa y nos sentaremos a ver Wall-E y, pochocho en mano, discutiremos sobre como la tecnología hace del cuerpo algo descartable, y de cómo las brechas entre los géneros parecen achicarse cada vez mas. Pero bueno, pasa que yo estoy chapado a la antigua.


(1) O lo parece. En este caso, donde evaluamos una vision exterior, una mirada voyeur, “ser” y “parecer”, son lo mismo.
(2) Esta claro que nos referimos a esas lesbianas utopicas de película porno, no a las tortas milintantes que habia en el bafici.