Cábalas Colectiveras

Cada uno de los aspectos del mundo que rodea a los medios de transporte públicos merece un párrafo (o un posteo) aparte. Ya los hemos citado dentro de los EP, hemos comparado la correspondencia de la linea 21 con la inspiración artística, y hoy dedicaremos a repasar algunas estrategias, que rozan la magia negra y el esoterismo, y que pueden ayudarnos a acortar la tediosa espera que implica la llegada de un colectivo. Todos lo hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas, volviendo de la facultad, de la casa de algún familiar o amigo lejano, de un boliche la madrugada de un domingo, o de Temaiken. Hay estudios que demuestran que un argentino tipo pasa el 16% de su vida esperando colectivos. Una barbaridad.
Por eso, hoy El Lado Oscuro les brinda algunos trucos para lograr que el universo de los colectivos conspire a nuestro favor.

Pro-leyes de Murphy
Todos hemos escuchado alguna vez hablar de Las leyes de Murphy, aquellas que se basan en la frase “si algo puede salir mal, saldrá mal”, y que son la biblia de todo hombre excesivamente precavido(1). El secreto de estas leyes, que a primera vista parecen pesimistas y desmoralizantes, es usarlas a nuestro favor. Es decir, forzar una situación para la cual la llegada de un colectivo sea tomada como una desgracia, y conformarse con la idea de que “sarna con gusto no pica”. Por ejemplo, prender un cigarrillo. El hecho de que está prohibido fumar dentro de un transporte público, nos obligaría a apagar el pucho antes de subir. Entonces, desperdiciamos medio cigarrillo, pero colectivo ha arribado exitosamente y a tiempo.
Los no fumadores, como es mi caso, tenemos una opción parecida, con la utilización de las monedas. Uno, para amenguar el tedio que sugiere la espera de cualquier acontecimiento, trata de pasar el tiempo realizando acciones mundanas con lo que tiene más a mano. Dejando de lado los chistes onanistas, una de estas actitudes en las paradas de bondi, suele ser contar las moneditas y preparar el cambio exacto para abonar al subir. Incluso hay quienes las ordenamos de mayor a menor formando deformes piramidecitas monetarias (por ejemplo con una base de monedas de 50, luego las de 25, las de 1 peso, después las de 10 y finalmente las de 5; y dentro de cada nivel por color y grosor, las mas nuevas y gorditas abajo, las viejas y gastaditas arriba). Así, al tener las monedas en la mano, nos vemos en una situación inmejorable, predispuestos al arribo del transporte. La estrategia consiste, entonces, en abandonar este estado ideal, volviendo a guardar las monedas en su lugar. Así, según las leyes suprascriptas, el colectivo llegará inmediatamente haciéndonos revertir la situación.

Psicología inversa
Este truco es un poco mas difícil de implementar, pero indefectiblemente eficaz. Consiste en convencerse, a uno mismo, a todos los colectiveros y aspirantes de pasajeros presentes, al mundo que nos rodea y a Dios mismo; que estamos esperando OTRO bondi. Para esto es fundamental pararse en alguna parada compartida. Por ejemplo, si estamos esperando al 60 en la parada del 59/60, comenzaremos una terapia de autoconvencimiento de que no es realmente el 60 lo que queremos que venga, sino el 59. Oh, que maravilloso seria el mundo si viniera el 59 de barrio golf. O el de la Lucila, da lo mismo. Pero tiene que ser 59, oh si 59. De esta manera, el 60, celoso, envidioso porque lo hemos dejado de lado, vendrá hacia nosotros cual grupie alzada en un recital de Axel. Como dije, este método es infalible, pero el convencimiento tiene que ser real y convincente. Realmente nos debemos creer esperando el 59.

Engel
La última de estas estrategias propuestas, la menos conocida, una primicia total de ELO, consiste en interpretar silbando el preludio de la canción Engel, de Rammstein. La música como incitación a alguna manifestación divina, o fuera de nuestro control, no es algo novedoso en la historia de la cultura humana: es sabido como nuestros antepasados usaban ritmos o cánticos como parte de rituales para incitar a la lluvia, a la buena cosecha o a la procreación (como Luis Miguel por ejemplo). Y bueno, este tema, por cuestiones que tiene que ver seguramente con algún capricho celestial, atrae a los colectivos.

Estas son sólo algunas de las estrategias que pueden implementarse, y esperemos que a partir de ahora sus horas de sueño de acrecienten, comiencen a llegar temprano a sus reuniones, o utilicen el tiempo ganado para amar creando, o crear amando, es lo mismo.


(1) Debo confesar que muchas veces me veo dentro de este grupo de molestos e inadaptados sociales.