La Princesa Caprichosa

Dentro de la producción del célebre compositor Johann Sebastian Mastropiero, los títulos de sus obras merecen un capítulo especial. Muchas veces están inspirados en conocidos títulos de otros compositores, como por ejemplo su séptima sinfonía "La Patética" (en rigor, el calificativo “patética” debería aplicarse a toda su producción).
También han pasado a la historia otras sinfonías de Mastropiero con apelativos más familiares, como por ejemplo: "La Improvisada", "La Imperfecta", "El Mamarracho" y "La Asquerosa".
Es sabido que Mastropiero tuvo una vida erótica tumultuosa que también se refleja en los nombres con que se conocen sus sinfonías, así tenemos, por orden, la número 3: “La Fogosa”, la número 15: “La Reflexiva”, y la número 16: “La Inconclusa”. Por último, su sinfonía número 17 en Fa Mayor: “La Impotente”. Tampoco debemos olvidar su ópera "Non voglio manjare no, no....e no!" subtitulada “Capricho Italiano”; o su ballet "Las Sílfides y cómo prevenirla".
Pero uno de sus títulos más curiosos es el de la obra que escucharemos a continuación: "De cómo la princesa Gulevunda de Rochester se burló de su enamorado Robin de la Pormantier, en complicidad con su paje, el paje de ella, y de cómo despreció sus instrumentos musicales uno a uno.” Empate.
Escuchemos, pues, esta deliciosa partitura de Mastropiero.

Les luthiers