San Valentín no es tan malo

La única certeza que tenemos sobre el Amor, es que termina. Siempre, tarde o temprano, termina. Está en el contrato desde el primer día. Y es sabido que, llegada la hora de dicho vaticinio, la angustia se hace inexorablemente omnipresente. Pero este doloroso suplicio que profesa, incomparable, severo y profundo, pone de manifiesto una cosa: que se ha vivido el amor de una forma maravillosa.

Y creo que es eso lo que tenemos que rescatar y perpetuar.
Desde mi humilde punto de vista, cada vez estoy mas seguro de que éste es, con sus pros y sus contras, aunque termine y no vuelva jamás… nuestro Bien Supremo, el sentido de nuestra propia existencia.


(aparte de comer asados y jugar al futbol, claro)