Mi encuentro con la bestia

Entre las tareas de refacción de la casa, mis amigos (su apoyo y sus piletas), el fútbol, el ping pong, Zizek, la play, las películas, la bici(1), correr, los días de sol, etc., etc., etc.; estoy logrando tener muchísima menos vida virtual. Debo mantenerme alejado del maravilloso vicio obsesivo de la omnipresencia que otorga la Internet. Pero claro que tiene sus riesgos.

Hoy el día estaba realmente lindo. Fui al Blockbuster al mediodía en bici, a la noche refrescó, ideal para el fútbol, y al mediodía(2) decidí irme caminando a la estación de servicio a comprarme un helado para merendar. Hasta acá todo bien.

Bueno, resulta que a la vuelta de mi casa viven unos brazucas con un rottweiler. Un rottweiler, pero q debe tener cruza con Giganotosaurus Carolini(3). Realmente creo que es capaz de comerte un brazo de un bocado y lo deglute sin masticar con esa bocota (Steven Tyler un poroto). Sinceramente creo que deberían evaluar la teoría de que algunos Dinosaurios hayan evolucionado en estos perros. O en éste por lo menos. Además mi hermano me dijo que se llama “Único”, así que su tamaño debe ser proporcional a su ego. Es realmente de temer.
Bueno, la cosa es que el perro está en el patio delantero de la casa, y siempre que paso caminando me ladra. Pero no sólo ladra, sino que me persigue en el trayecto de los diez metros que tendrá de frente la casa, resoplando cual toro en celo, comiéndome con los ojos, y saltando contra la medianera de forma brusca y reiterada. Desde luego que la reja que nos separa me permite boludearlo un poco, hacerle caras, e incluso rugirle y ladrarle(4) cuando no hay nadie cerca. Creo que eso lo ceba un poquito más. Personas que han atestiguado la furia con que el can salta contra las paredes cuando me ve, me han advertido que tenga cuidado, que cada vez que pasamos salta mas alto y que podría, de un momento a otro, pasarse a la casa de al lado (que no posee reja salvadora). Debo confesar que cada vez esta más cerca de lograrlo, sino de tumbar la pared.
Pero nuestro encuentro de hoy, cuando fui a comprar el helado, fue diferente. Salgo de mi casa, caminando porque estaba lindo, y escuchando pasivamente en mi mp3 el vals Voices of spring de Strauss. Llego a la esquina y lo veo. Estaba allí, suelto, en la vereda, quizás unos cincuenta metros delante mío, jugando torpemente con una planta. Cruzo de inmediato, silenciosamente, tratando de que no se entere de mi presencia. De repente levanta la cabeza. Me quedo quieto, no respito. Pero él mira a su alrededor y sigue con su juego. Es una bestia, pero en realidad es un niño, como Cloverfield (igual me chupa un huevo, ni en pedo que me emocione, me come de todas maneras). Continúo, pero a paso apaciguado. De repente, escucho un estrepitoso sonido agudo, lejano. Podrían ser las cornetas del Apocalipsis, pero no, todo lo contrario, es el grito salvador de la dueña que lo llama adentro. Un fresco de aire acaricia mi persona. Me bajo los huevos de la garganta. Veo que la muchacha lo agarra de la correa, y comienza acariciarlo mientras Único responde agradablemente. Entonces me hago el guapo, y me muestro. Bajo a la calle y paso caminando frente a ellos. El perro me reconoce inmediatamente y se lanza sobre mí, pero, gracias a dios, la fuerza de la ama de casa lo retiene(5). Me mira, lo miro, esbozo una leve sonrisa de victoria y sigo caminando. El Cofler Almendrado servirá para festejar el triunfo.
Mañana lo paso a saludar.


(1) Aunque, pronto, un nuevo medio de transporte se acerca… (si digo que estoy por sacar registro pierde suspense).
(2) Esta claro que el relato es anacrónico.
(3) Algún día les contare de mí, ya pasado y no tanto, fanatismo por los Dinosaurios. Muchos años de mi vida, los primeros 12 quizás, yo estaba seguro de que de grande iba a ser paleontólogo. Y ahora que lo pienso tengo de que dejar de estar seguro de algunas cosas.
(4) Me sale bastante bien.
(5) Este esa un factor que no había tenido en cuenta. Su la mina tenia dos días menos de gimnasio el perro se soltaba y me morfaba cual canapé de jamón crudo. Debo confesar que me cagué un poco en el momento del salto.