2009

No pensaba dedicar nada al comienzo del nuevo año. Pero, no se asusten, que de ninguna manera me voy a poner a hacer balances con respecto al pasado, ni nada parecido. No vamos a hecharle la culpa a un número.
Es que sinceramente las fechas especiales no me cambian demasiado, ni me provocan nada más que una buena excusa para festejar y pasarla en familia. No por una cuestión de minimizar la idea de recuerdo o nostalgia, ni mucho menos la de tradición, sino porque no tienen mucho que ver con la vida de uno, no representan cambios ni hechos realmente significantes. Las fechas personales son las que prefiero conmemorar, de forma más intima y personal.
Y tampoco se si quiero pedir nada en especial, tipo meta u objetivo a concretar, como en otras ocasiones. No quiero que se me otorgue ni suerte(1), ni fuerza (en el sentido jedinista de la palabra), nisiquiera amor, salud y dinero (en ese orden). Sí quiero proponerme algo, que aunque parezca básico y redundante, siento necesario de explicitar conscientemente: quiero proponerme hacer las cosas lo mejor posible, con todo lo que ello implique y en todos los sentidos aplicables; y de alli que salga lo que salga, que pase lo que tenga que pasar. Así, dependo sólo de mi mismo, y no de alguna personalidad divina(2) que venga a conferirme sus dones mágicamente. Uno es lo que hace.
Espero que eso sirva de algo.

De esta manera, mi deseo para este año se transforma, casi lacanianamente, en la búsqueda de ese deseo. Mi objetivo, y la forma de conseguirlo, son la misma cosa.


(1) Bueno, quizás un poco de suerte sí necesite.
(2) Personalidades del tipo de Dios, el Destino, Yoda, etc.