Haiku III (reseña y algunas consideraciones)

El Haiku es una forma poética de origen japonés. Son poemas breves, compuestos por 17 silabas (5-7-5) y sin rima. De una gran sencillez, es predominantemente nominal, con abundancia de sustantivos y, me contó un poeta japonés (1), se trata de denotar “lo que esta pasando en este momento, en este lugar”. Suele ser una expresión de un acontecimiento, muchas veces cotidiano, pero de esta forma llevado a la trascendencia. Las temáticas suelen ser la naturaleza (suele hacerse referencia a las estaciones del año), el realismo(2) y lo percibido por los sentidos (por eso se lo relaciona con el zen). Me resulta especialmente interesante estas características casi dogmáticas que posee esta forma poética, así que quisiera expresar un par de reflexiones.

La primera tiene que ver con la percepción de los detalles y el nivel de realismo. La frase “lo que esta pasando en este momento, en este lugar” bien podría ser el slogan de un canal de noticias, y denota cierta intención del poeta de comunicar la realidad objetivamente, pero diciendo lo que siente. Esta claro que nuestra percepción del mundo es a través de los sentidos, pero la paradoja esta en tratar de dar una información objetiva para transmitir un sentimiento (en cuanto a algo sentido por los sentidos, je) a través de una sensación subjetiva. Percepción pura de pequeños detalles. Y es ahí donde reside la búsqueda del realismo. La mejor manera de mentir y ser creíble, es mentir con detalles. Son ellos los que nos transportan al lugar, los que diferencian una cosa de otra, y por lo tanto los que pueden hacer única una persona (3), un lugar, un objeto. El realismo necesita de detalles para ser “creíble”.

La otra reflexión tiene que ver con esta fragmentación de la realidad, característica del haiku, necesaria para destacar los detalles anteriormente citados, y su relación con el concepto de montaje cinematográfico. La descripción de la forma de escritura del poema, que hace referencia a la “nominalidad” y al “aquí y ahora” de lo que se intenta transmitir, no es mas que la trascripción literaria de una toma cinematográfica. La cámara capta “objetivamente” el aquí y ahora de lo que esta filmando, esa performance irrepetible del mundo frente a la cámara, quizás lo mas parecido al concepto aurático de Benjamín en el cine. Y el significado, lo que se quiere transmitir (como nos enseñaron los teóricos rusos de principio de siglo, trolos pero subversivos), resulta de la unión de esos momentos, de esos detalles que seleccionamos de una realidad, o, mejor dicho, con los cuales queremos conformar una realidad ficticia. Así también, esta idea de hacer trascendente un acontecimiento menor y cotidiano se relaciona íntimamente, cual adolescente alzado, con el concepto del Primer Plano. Es gracias a él que podemos hacer que una hormiga parezca un elefante en una pantalla, que podemos hacer de una pequeñez insignificante algo perturbador. Es una de las cosas mas lindas que tiene el cine.

No tengo una idea concisa y formada que valga la pena destacar a forma de conclusión, pero me veo en la obligación de volver al concepto de Haiku para cerrar este escrito (hecho).
Releyendo el posteo me doy cuenta de que me estoy volviendo mas serio y nerd de lo que pretendía, y pienso que cuanto mas escribo a menos gente le interesa. Prometo volver a la estupidez mundana y no hacerlos pensar tanto con reflexiones sin sentido, casi tan ingenuas como aburridas. Si vamos a pensar boludeces, aunque sea caguémonos de risa.


(1) No estoy muy seguro de la edad del japonés, suele ser difícil determinarla en los orientales. Debia tener entre 25 y 70 años, aproximadamente.
(2) El concepto de realismo aplicado a cualquier consigna artística me parece una barbaridad. El cine, especialmente, es un arte por el cual siempre se ha tratado de buscar el “realismo”, y reconocidos teóricos (ejem ejem, bazin, ejem ejem) han escritos libros enteros en base a ese concepto de forma completamente errada. Quizás este pequeño pie de pagina me condene de por vida, ya que es mas un descargo de un novato que una teoría con sustento, pero espero algún día tener las competencias como para poder justificarme y reprobar semejante barbaridad de concepto. Un corte de Godard es muchísimo mas realista que un plano secuencia de Bresson.
(3) La individualidad de una persona, como única e irrepetible, y lo que la diferencia de otras, suelen ser no sólo los detalles, sino sus defectos. Los que se ven en lo cotidiano, en el día a día. A veces pienso que nos enamoramos de los detalles defectusos de otro, que son los que dan lugar para que se configuren las virtudes y nos hacen sentir los contrastes del placer. La perfección del ser amado no sólo es ficticia, sino imposible, y no debería ser deseada. Se vuelve desdeñable. Uno debe amar la imperfección. Repensaré este concepto y lo ampliare, a menos que me de cuenta de que estoy diciendo boludeces.