Consejo para el poligrillo

A usted, que desea ahorrarse el complejo camino del éxito y la felicidad al costo de una vida de méritos y arduo trabajo; le confesaremos una forma infalible para lograr resaltar en una fiesta, ser el alma de una orgía, y lograr el respeto de los hombres y el deseo de las mujeres. O por lo menos, disimular su mediocridad.

Primero, diríjase a una persona presente en la fiesta o reunion, que verdaderamente se haya esforzado en la vida, y cuyos meritos y trabajo lo hayan puesto en una real y merecida situación de respeto y bienaventuranza. Probablemente lo halle al lado de alguna voluptuosa mujer. Acérquese a él, apoye la mano en su hombro y, asegurándose de que lo escuchen todos los presentes, haga como que le quita una pelusa del saco, y enuncie algún comentario sobre sus méritos acompañado por la onomatopeya “jé!”. Inmediatamente quedará en una posición superior que su compañero, por más meritorio que haya sido su logro. Por ejemplo: “jé… así que te ganaste el premio Nobel…”

De esta manera, usted, perdedor nato, misto jaulero con berretín de zorzal, pasará a ser, aunque sea un rato y para los pocos idiotas que lo acompañen, una persona respetable. Espero que sepa aplicar estos consejos con propiedad. Todos tenemos derecho a ser un pelotudo.