Marcha de Osías

Después de habernos adentrado en Manuelita, volveremos a desglosar una letra de la maestra de la canción infantil que ha musicalizado los más hermosos momentos de nuestra niñez: Maria Elena Walsh.
Y la canción que nos concierne es una de mis preferidas desde siempre:

Hoy: Marcha de Osías

Ya que se titule como una Marcha no es un caso menor. Las marchas refieren a un grupo de persones en movimiento, pero no solo en un ámbito militar, sino también de personas comunes y corrientes, q se organizar para hacer conocer una postura. El nombre de Osías, otra elección que no deberíamos dejar pasar; y aunque no encontré ninguna relación que lo ate a alguna referencia específica, sabemos que viene del hebreo y que significa “El señor me sostiene”. O al menos eso es lo que me contó el tío Gugle. Comencemos.

Osías el Osito en mameluco
La descripción de la vestimenta nos sitúa inmediatamente en la escena: Osias es un obrero, que trabaja para un señor que le paga lo justo para que sobreviva (y sea rentable para la empresa). En fin, dedica su vida a satisfacer las necesidades de otras personas que poseen capital propio.

paseaba por la calle Chacabuco
Chacabuco es una calle que atraviesa el barrio de San Telmo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no nos plantearemos demasiado su razon, ya que calculamos que se elección se debe principalmente a la necesidad de la rima. Si el osito vistiera overol, viviria en Lavallol y asi (Ya analizamos las relaciones entre la rimas y las situaciones geográficas de los personajes de Walsh en la entrega anterior).

mirando las vidrieras de reojo
Mirar de reojo denota disimulo. Osías es consciente de su posición en la escala social, que le imponen los explotadores Burgueses, y se avergüenza de ello.

sin alcancía pero con antojo.
El osito no tiene dinero para satisfacer sus propias necesidades.

Por fin se decidió y en un bazar
todo esto y mucho más quiso comprar.
Al compás de un ritmo mas movido, Osías comienza un viaje onírico, imaginándose vestido como el Señor Burgués, paseando por los negocios y adquiriendo productos.

Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto y no enjaulado
adentro de un despertador.
Osías no solo requiere bienes materiales, sino también desea ser dueño de su tiempo. Las doce horas que pasa en la fábrica realizando tareas de esclavo, le quitan tiempo para compartir con su familia y descansar satisfactoriamente. Osias quiere ser libre.

Quiero un río con catorce pececitos
y un jardín sin guardia y sin ladrón.
El Osito sueña, además, con una propiedad con espacio y aire libre; y destaca la necesidad de una sociedad sin desigualdades, remarcando como la inseguridad y la violencia son frutos del sistema capitalista (retengan esta idea ya que nos encontraremos con algunas contradicciones mas adelante). Vemos, además, en sus palabras, cómo la precisión de la cantidad de pececitos denota un estado de surrealismo in crescendo.

También quiero para cuando este solito
un poco de conversación.
Osías esta deprimido, se siente solo por la vida sumisa que le tocó en suerte. Se siente alienado con su trabajo y, por lo tanto, consigo mismo. Quiere compañía. La unión del proletariado es inminente.

Quiero cuentos, historietas y novelas
pero no las que andan a botón.
El trabajador sabe que un paso indispensable para su rebelión es su propia culturización.

Yo las quiero de la mano de una abuela
que me las lea en camisón.
Otra vez la depresión lleva al Osito a añorar con nostalgia su niñez, donde no era consciente de la ineludible importancia del dinero que impone el sistema.

Quiero todo lo que guardan los espejos
y una flor adentro de un raviol
y también una galera con conejos
y una pelota que haga gol.
Mas allá del flasheamiento extremo al que llega Osías (y la inevitable sospecha de ingestión de sustancias alucinógenas), vemos como ironiza, al personalizarse en el Señor Burgués, con las supuestas necesidades efímeras y superfluas que impone la sociedad en la que vive.

En fin, la descarada metáfora Marxista que encarna la canción, que nuestros padres nos inculcaron desde que eramos niños, es casi tan evidente como innegable. Casi. Sin embargo, analizándolo a fondo, entendemos que no es una verdadera rebelión con el sistema lo que el Osito desea, sino un cambio de su status en la estructura. Osias es el Proletario que sueña con ser Burgués, con pertenecer al sistema y no con cambiarlo. Y quizás la verdadera moraleja sea que éste es el sistema que mejor funciona, que a algunos les toca arriba y a otros abajo, y que no hay nada que podamos hacer al respecto.
Así que bueno, como decía el mosquito, te la dejo picando.