Lo importante es competir

El progreso de la raza humana se debe gracias a su espíritu competitivo. El hombre compite, con Dios, con otros hombres, consigo mismo. Sólo gracias a ese proceder, para algunos vil y degradante, la vergüenza de nuestra estirpe, es que el hombre ha llegado al estado de desarrollo en el que se encuentra. Es la codicia, la ambición, es el deseo de llegar a ser Dios lo que nos permite ser geniales; desde Prometeo o el Dr Frankenstein, hasta Einstein o Da Vinci, Jordan o Maradona.
Pero muy bien sabemos (si es que vimos las de El Padrino, Scarface, Goofellas o alguna otra buena película de algún director ítaloamericano) que ésto mismo es lo que lo puede llevar a su desgracia*. Así que instruyamos a nuestros hijos en el arte de la (si se queire "sana") competencia, para que la puedan aplicar con sabiduría y buen juicio.

*Me resulta particularmente simpático el uso del concepto de desgracia como verbo (aunque no sea este el caso), en reemplazo a la idea de flato (mas vulgarmente conocido como pedo). Por ejemplo: “El otro día me contaron el cuento del japonés que se desgració en un velorio” o “Uy, me parece que se desgració la abuela...”. Lo voy a usar mas seguido.