Aniversario

ELO cumplió un año y se me pasó.

Un tristemente recordado 2 de septiembre del año pasado, comenzaba lo que en aquel entones se llamaba Cartas a Santa con este posteo. Luego evolucionó a El Lado Oscuro.

Gracias a los que estuvieron, y a los que siguen estando incluso cuando ni yo estoy. Se aceptan regalos como este.

Reseña Musical

Un par de apreciaciones.

a- Las letras de Juan Luis Guerra son extremadamente pornográficas. Escuechen ésta, por ejemplo ("tu amor me parte en dos el occidente, me clava de repente"). Tambien queria hacer referencia a la casi incomprensible letra de ésta cancion, de Eros Ramazzoti, al cual deberiamos recomendarle cambiar de traductor ("evidentemente preocupante" es una de las frases menos poéticas que puede tener una letra, despues de "Qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas").

b- Deberíamos erradicar del país a ciertos djs (si es que se los puede llamar de esa manera) que en las fiestas hablan por el microfono sobre la música con frases del tipo "a ver esta música como la bailan" o "hay algunas parejitas aburridas que estan sentadas todavia eh..." o "todos en el trencito detras de la novia" y asi. Realmente son una raza detestable, y probablemente no tengan amigos que les dicen que hacer esas cosas es extremadamente grasa y vergonzoso.

Bueno, me voy a seguir bailando temas ochentosos o de Luis Miguel (las bandas sonoras de los casamientos son mis preferidas (1))


(1) Fruto de esto debe ser que (lo admito) caigo en la categoria de "gordo nabo" que termina solo, bailando saltando los últimos temas en pedo, con la camisa ultrachivada y la corbata puesta de vincha tipo Rambo (ver idiota de la derecha -no soy yo, es otro-).

Teoría

Asi, luego de esta exquisita exposición y basándonos en los irrefutables fundamentos anteriormente expuestos, podemos decir que queda indiscutiblemente comprobada la existencia de Dios.

El chicle: valor y sentido

Alejandro Dolina dijo alguna vez que todo lo que hace el hombre es para levantar minas. En principio podría coincidir plenamente, y hasta aplaudir semejante observación, pero seria (una vez mas) una posición extremista para hacer notar una idea que no tiene porque ser tan absoluta. Es decir, para mi no es todo, pero si un 98% de las actividades del hombre las que son para atraer mujeres. La necesidad de la expresión creativa, un lindo caño en un partido de fútbol, o el disfrute de un buen pedo después de un plato de asado y papas fritas; formarían parte (entre tantas otras cosas) de este porcentaje restante.

Sin embargo, a pesar de que ésta es una frase aceptada por el común no sólo de los hombres sino también de las mujeres, es necesario disfrazar el resto de las actividades y pintarlas como si fueran parte de otro proyecto. Para la sociedad, debemos bañarnos porque estamos sucios, cuidar nuestro estado físico porque es saludable, o estudiar diseño gráfico porque sentimos una vocación; y no porque el pabellón III de la FADU este lleno de minitas; por ejemplo. Sino, uno deja en claro sus intenciones, da vuelta las cartas, las muestra, y sale perdiendo. Es sabido que en el momento en que una mujer tiene la certeza de que estamos tratando de conquistarla, tomará distancia para tratar de hacer que nuestro recorrido sea mucho más pesaroso.

Pero entre todas estas actividades, una de la menos disimulable, y que me tiene consternado en los últimos días, es la de la mascación de chicle: no llego a comprender cual es el sentido de existencia de los chicles en nuestra cultura, más que la del encubrimiento del aliento. Y este hecho encasilla a esta actividad con un innegable objetivo, que es el de la intención de la inminencia de un beso. Muy bien, pero dirán ustedes “¿que es lo que le molesta a este señor de que la gente disimule el aliento a mierda?”. Nada diría yo, incluso sumándome a la campaña (como no-fumador empedernido desprecio y sufro del aliento a pucho de mis festejantes). Pero el problema es que, lejos de disimular este comportamiento (digamos, mascar el chicle suavemente y escupirlo de forma disimulada) esta práctica se ha convertido en el arquetipo del agrandamiento y alarde de un ser canchero (1). Hagamos el experimento de pedirle a cualquier persona que (con perdón de la redundancia) personifique a un agrandado, y una de las cosas que va a hacer es simular que esta mascando un chicle de costado. Es éste comportamiento el que me indigna. Porque mas allá del ruido detestable de una persona que masca chicle, hacerlo de forma desinteresada y ostentosa es algo que incita al desprecio y la violencia. Esta persona quiere parecer más de lo que es, de una forma fútil y mediocre, y no tiene el recado de siquiera tratar de ocultarlo.

Realmente no se como llegó este comportamiento a transformarse en símbolo de lucimiento. Realmente no lo sé. Quizás el que masca chicle esta diciendo “mira, además de mascar chicle estoy haciendo otra cosa” mientras juega al fútbol, toca la guitarra o repulga empanadas. No se. Pero hoy cada vez que veo una persona mascando chicle de forma displicente, así como si nada pasara, digo “pero que flor de pelotudo” y me dan ganas de cagarlo a trompadas.

(1) Una amiga mía diría que esta persona es un “goma”.

Ascendente

El otro día una mina me preguntó de que signo era y yo le dije que era sagitario, a lo que ella respondió “ah no, pero lo que importa es el ascendente”. En ese momento comprendí, no sólo que esa chica estaba medio loca, sino que yo no sabía mi ascendente. A pesar de que no creo demasiado en esas cosas, mi amigo google me ayudó a descubrirlo.
No sabría decir si me sentí identificado o no con el resultado, pero sí que me pareció haber escuchado antes, en algún lugar, esos mismos conceptos (un poco ambiguos, por cierto) pero con otras palabras. Así que comparto con ustedes la Interpretación del Ascendente en Tauro que hizo una pagina de internet (I), y, en negrita, la que hubiera hecho alguna ex novia con los mismos fundamentos (Ex).
Interpretación del Ascendente en Tauro

I: Sólido, conservador, perseverante y estricto.
Ex: Cuadrado, aburrido, molesto y cerrado.

I: Lento pero seguro, no te gusta precipitarte en las cosas, a veces obstinado, aborreces los conflictos emocionales.
Ex: Lento y maricon, no te jugas por nada, a veces terco, y no tenes huevos para enfentar los conflictos emocionales.

I: Precisas enfrentar la vida con lentitud, firmeza.
Ex: Aburrido, rutinario y vago.

I: Otorgas demasiada importancia a los bienes materiales, éstos le ofrecen seguridad a tu persona, por eso te aferras al trabajo.
Ex: Materialista, por inseguro, y obsesivo.

I: Necesitas tranquilidad y comodidad en tu hogar, que te permitan organizar tu seguridad material y asegurar su vejez.
Ex: Sos un abuelo rompebolas, egoísta, que piensa sólo en su culo, no le gusta que lo molesten y por eso no deja vivir a los demás.

I: Gozas con los placeres terrenales, eres amante de la belleza y de las artes.
Ex: Sos un gordo comilon, bebedor, pajero y nerd pseudo-intelectual.

I: Ofreces a tu pareja una estabilidad y seguridad tal, que ésta se sentirá una persona privilegiada.
Ex: Cornudo!

I: Tu amor es muy intenso y, una vez que encuentras tu pareja ideal, puedes dedicar el resto de tus días a la tarea de amarla.
Ex: Ultra cornudo!

I: Tu familia es la relación más importante que conservarás en su vida.
Ex: Sos un nene de mamá y un cagon que se conforma con lo poco que tiene.

I: El respeto por tus mayores y el amor por las tradiciones, son tus grandes cualidades.
Ex: Sos un cuadrado que parece que vive en el siglo pasado.

I: La creación de tu propia familia y el bienestar de la misma, es tu objetivo en la vida.
Ex: Sos un perdedor y no servis para hacer un carajo.

I: Alimentarse, descansar y la función sexual forman parte de la reposición o regeneración de tus sentidos.
Ex: Lo dicho… gordo, vago y pajero.

(Des ) Encuentro Cercano

El crisol de razas en que vivimos, producto de una característica inmigratoria que tiene nuestro país, siempre será fuente de inagotables anécdotas; fruto tanto de diferencias culturales, como de confusiones lingüísticas.

Me dirijo al fondo del supermercado chino, donde se encuentra una pseudo heladera bastante descuidada, con variados productos que suelen carecer de etiqueta y por lo tanto se hace bastante difícil su reconocimiento. El queso fresco y la ricota se confunden, la paleta y el jamón cocido, incluso el color de la carne que venden tiene un tono verduzco parecido al de las piletas abandonadas.
Yo iba en busca de levadura en polvo. Mis competencias culinarias, bastante limitadas, como sospecharán, me dificultaban el encuentro de dicho producto. Mi vieja me dijo, “Comprame levadura en polvo” y no tuvo la delicadeza de especificar si se vende suelta, o viene en bolsitas, o frasquitos, o donde verga. Tampoco sabia si debía encontrarse en una heladera o en una góndola a temperatura ambiente. De todas maneras me dispuse a averiguarlo con alguno de los vendedores. Qué iluso.
Me atiende un chinito, que podría tener entre 15 y 65 años aproximadamente (siempre se hace difícil deducir la edad en estos seres). Morocho, de pelo corto, y flaquito. Como todos.

- Hola – En la fracción de segundo que siguió después de que yo dijera esta palabra, el chinito se dio vuelta y me miro con una cara de miedo-confusion que me hizo sospechar inmediatamente que la conversación iba a ser, cuanto menos, dificultosa - ¿Tenés levadura en polvo?

- Si, si… levadula… - dice el chinito señalándome los cubitos de levadura, pero la que viene dura, no en polvo. Sin embargo que entienda el género alimenticio al que me refería, ya era bastante.

- No, si, levadura, pero en polvo… - remarco la palabra polvo, agarro un cubito con la mano y se lo muestro, como para que sepa que yo ya sé que esa es levadura, pero que sospeche que no es la que estoy buscando.

- Si, levadula – insiste, señalando el cubito que tengo en la mano. Ya me sentía un boludo.

- Si, levadura – le repito, y devuelvo el cubito a su lugar – ¿Pero en POLVO tenés?

Esta vez acompañé el remarcamiento de la palabra con el casi insignificante gesto de colocar la palma de mi mano hacia abajo, juntar las yemas de los cinco dedos, y rozarlas como si estuviera escurriendo gradualmente una pilita de sal.

- Levadula… si… - respondió nuevamente el chinito, pero esta vez no tan seguro.

Nos detuvimos un momento, quizás el único en que nos entendimos, con una mirada universal de resignación con la que parecíamos comprender que esa conversación nunca iba a llegar a buen puerto.
Luego de un breve silencio, concluí.

- ¿No tenés levadura en polvo, no?

- No… - respondió el chinito, resignado, bajando la cabeza.

Parece que es como a los niños, hay que apuntar la pregunta para el lado que uno quiere que se la respondan: - Tenés las RE ganas de ir a jugar afuera mientras yo miro el partido tranquilo… ¿No nene?

Reflexion

¿Porqué los perros se lamen la entrepierna?

Porque pueden.

Hazaña

Hoy en nuestra sección Proezas de la Niñez, recordamos el día en que fui desde mi casa al colegio en bicicleta y sin manos, recorriendo un trayecto de unas veinte cuadras, semáforos y avenidas incluidos.
Muchas gracias.

Futbol Catarsis

Lo que se vive dentro de una oscura sala de cine, siempre fue comparado con una situación onírica, donde uno se transporta, se deja llevar. A todos nos pasa eso con una buena película. Algo parecido podría pasar con la cancha de fútbol.

No me atrevería a caer en la tentación de poner al fútbol a la altura de la creación artística. Esta claro que hay una estética del fútbol, hay creación, improvisación, belleza, etc. Pero el fútbol también es una competencia, no siempre es una forma belleza poética. Asique afirmarlo merecería una acercamiento un poco mas sesudo.
Lo que sí puedo decir es la paz que me transmite la vivencia de un partido. Así como algunas personas se sienten realizadas o inspiradas después de escuchar un tema musical, o de ver una gran película, o de leer un gran libro… yo me siento realizado luego de un gran partido de futbol.
Hoy, que estoy hasta las pelotas (gracias a Dios, toco madera) de proyectos y laburo; ir a jugar al fútbol es un recreo, un momento de standby donde uno se separa de cuerpo y alma del resto el mundo y se concentra específicamente en lo que pasa sobre el verde césped. Hay una necesidad de expresión, una fuerza interior que nos lleva a necesitar de esas pinceladas, como puede ser tirar un pase en profundidad, o picársela al arquero.
Así que no se si el fútbol es un arte, pero se parece demasiado.

Apéndice (18/09/09): El arte tampoco te deja el tobillo a la miseria.

Publicidad en la via púbica

En Cabildo y Nuñez hay un cartel de Selu Teens que es tremendamente adictivo.

 
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